Llevo tiempo queriendo recopilar una serie de contraejemplos filológicos para refutar a quienes menosprecian arrogantemente a las filosofías orientales. Y qué mejor motivo que la triste entrada en vigor de un nuevo paso hacia la censura en la China popular, que ni siquiera se ha hecho bien. Allí el budismo y el taoísmo son consideradas supersticiones feudales, creencia inadmisible y estúpida a la vista de los dogmas oficiales del régimen. Es un paso contrario a una cultura del conocimiento, contrario a su propia historia y contrario a una armonización del individuo consigo mismo y con la naturaleza; contrario, en suma, a todos los senderos de la felicidad. A todos los chinos censurados (y birmanos y norcoreanos…) dedico este post que no podrán leer porque un pantallazo les avisaría convenientemente de que el contenido de la web a la que pretenden acceder es poco saludable para su delicada mente ahora en manos del Estado.
Empezaré por el budismo, esa doctrina en sus orígenes diáfana como el agua pero que, a fuerza de sincretismos y de malentendidos, ha llegado a Occidente con la imagen boba de un gordito afable en el mejor de los casos. Pues bien: el budismo primigenio, el de los discursos (sutras) atribuidos al Buda Gautama -que nadie lee- no habla ni de la inmortalidad del alma, ni de otros mundos, ni de los dioses (más que para decir que el Buda, un hombre, es superior a ellos). No recomienda hacerse con el poder, ni convertir a nadie en contra de su voluntad, ni seguir los dogmas del Buda de forma irreflexiva. No entra, por tanto, dentro de la definición usual de “religión”. Cierto que habla a menudo del karma y la transmigración (Udana, III, 10), pero esto, a la luz de su noción de anatman, es decir, la inexistencia de un yo sustancial (lo que le lleva a afirmar algo que Hume sólo consideró posible), es francamente inconsistente: la explicación sería que se comunicaba con cada audiencia en los términos que éstas precisaban y con los que estaban familiarizadas. A veces menciona a Indra, a Brahma o a Mara, sólo como arquetipos de polos psicológicos humanos y, como veremos, cuando se le pregunta directamente por la existencia de los dioses prefiere desviar la cuestión. Pese a todo, su lenguaje no es oscuro ni simbólico más allá de lo necesario para los foros a los que le tocó predicar.
Respecto a lo relativo del valor sagrado de los dioses:
Los dioses no pueden alcanzar con la mirada
a aquel hombre en cuyo interior no existe cólera,
que está más allá
de cualquier forma de existencia o de inexistencia,
cuyos temores han cesado,
feliz y libre de pena.
Udana, II, 10
Los dioses envidian al monje
Que vive sólo de limosna,
Que se sostiene a sí mismo,
Que no tiene a nadie que de él dependa,
Si no siente apego por la alabanza y la fama.
Udana, II, 8
No es la vida eterna ni la recompensa divina la motivación del budista:
Monjes, si los ascetas errantes de otras creencias os preguntaran: “Amigo, ¿es por lograr el renacimiento en el mundo celestial la razón por la que llevas la vida santa y casta que predica el asceta Gotama?”, si os preguntaran eso, ¿no os sentiríais heridos, avergonzados y repugnados?
Anguttara Nikaya, III, 18
“¿Se convertirá Vuestra Reverencia en un dios?”
“No, brahmín, no me convertiré en un dios”.
[…]
“¿Entonces se convertirá Vuestra Reverencia en un ser humano?”
“No, brahmín, no me convertiré en un ser humano”.
Anguttara Nikaya, IV, 45
Pero no digo que se pueda poner fin al sufrimiento sin haber llegado al fin del mundo. Y aún más, amigo, proclamo que en este cuerpo de una braza de largo con sus percepciones y pensamientos se halla el mundo, el origen del mundo, el final del mundo y el Sendero que conduce al final del mundo.
Anguttara Nikaya, IV, 45
Las opiniones radicales y exclusivistas parecen ser típicas en las religiones. No es así el budismo original, que aboga por el Camino Medio, advirtiendo además que el miedo hace huir hacia adelante al de ideas o pulsiones imprudentes. Tanto la indisciplina como el sacrificio mal dirigido (Majjhima Nikaya, 33) conducen al error, y ni siquiera la doctrina budista es garantía de salvación:
Según entiendo lo que el Buda dice, no existe una fórmula para expresar la verdad llamada Cumbre de la Iluminación Incomparable. Además, el Tathagata no tiene una enseñanza formulada que articular. ¿Por qué? Porque el Tathagata ha dicho que la verdad es incontenible e inexpresable, ni es ni no es.
Sutra del diamante, VII
Aquellos para quienes lo esencial es el estudio, la vida virtuosa, la vida religiosa, para quienes lo esencial es el culto: he aquí un extremo. Aquellos que dicen: “No hay nada malo en los placeres”: he aquí el otro extremo. Estos dos extremos alimentan los cementerios, los cementerios a su vez alimentan su opinión.
Udana, VI, 8
Se precipitan, no encuentran la verdad;
Se fabrican nuevos y nuevos lazos,
Y como las mariposas nocturnas caen en la lámpara,
Así algunos se entregan a lo que oyen, a lo que ven.
Udana, VI, 9
Brahmín, algunos discípulos, al ser aconsejados e instruidos así por mí, logran la meta definitiva, el Nirvana; otros no la logran.
Majjhima Nikaya, 107
Incluso la enseñanza de Buda hay que abandonarla. ¡Cuánto más la enseñanza equivocada!
Sutra del diamante, VI
Monjes, por pura y limpia que sea esta opinión, si os apegáis a ella, os recreáis con ella, la atesoráis y poseéis, ¿comprenderíais entonces que la Enseñanza que se os ha predicado es como una balsa para cruzar y no para aferrarse?
Majjhima Nikaya, 38
Subhuti, lo que se llama “la religión de Buda” de hecho no es la religión de Buda.
Sutra del diamante, VIII
En su ética del Camino Medio, Buda revela la nobleza límpida de su naturaleza y se aproxima al pensamiento que en Grecia alumbraría a los estoicos:
Tenéis que conocer las alabanzas y los desprecios, y, habiéndolos conocido, no tenéis que alabar ni despreciar a nadie, sino limitaros a predicar la Enseñanza. Tenéis que saber discernir las clases de felicidad y, habiéndolas conocido, tenéis que dedicaros a la felicidad interior. No tengáis secretos y no digáis cosas que molesten a quien las oye. Tenéis que hablar sin premura, no apresuradamente. No os aferréis al dialecto de una región y no os desviéis del lenguaje al uso. Esto es en esquema la exposición de lo que da la paz interior.
Majjhima Nikaya, 139
Los ritos no son necesarios:
Si no mientes, si no dañas a seres vivientes, si no tomas lo que no te dan, si tienes fe y estás libre de egoísmo, ¿para qué ir a Gaya? Cualquier pozo te dará agua igual que Gaya.
Majjhima Nikaya, 71
No hay naturalezas humanas distintas que justifiquen clases sociales:
Nada en los cuerpos hace diferentes a los seres humanos, la diferencia entre humanos es una denominación convencional.[…] No llamo brahmín al que nace en un determinado lugar o procede de una determinada madre, ni al que lleva el título de “señor” y tiene algo; en cambio, al que no tiene nada y no se aferra, a ése llamo brahmín.
Majjhima Nikaya, 98
El concepto de culpa queda sustituido por el de causa-efecto:
“Amigo Gotama, ¿cuántas clases de castigos defines tú?, ¿qué hace que la acción sea mala y da inicio a la mala acción?”.
“Tapassi, el Tathagata no suele hablar en términos de ‘castigo, castigo’, el Tathagata suele hablar en términos de ‘acción, acción’”.
Majjhima Nikaya, 56
Para mí, lo más sorprendente del plano intelectual de la doctrina budista es que el Buda da a menudo cuenta de una actitud profundamente escéptica, muy inusual en su tiempo y en siglos posteriores, quizá compartida en exclusiva por Lao-Tse y los pirrónicos.
Cuando encuentra a algunos monjes discutiendo acerca de las propiedades metafísicas del mundo, Buda les relata la alegoría de los ciegos que palpan a un elefante y lo describen como aquella parte que han tocado: los que tocaron su oreja dijeron que era como un cesto para aventar el trigo, los que tocaron la trompa dijeron que es como un timón del arado. Y concluye el Bienaventurado:
Algunos samanes y brahmanes
Están entregados a esta clase de disputas;
Hombres que ven sólo una parte de la verdad,
Se disputan aferrándose a ella.
Udana, VI, 4
La idea budista no es que hay que ser por tanto más riguroso con el conocimiento, sino que hay que olvidar este tipo de cuestiones. Entonces llegamos a la esencia del budismo: el pragmatismo, la modestia en sus aspiraciones, su carácter terapéutico. Y como no todo el mundo está enfermo, hay quienes no necesitan la doctrina de un maestro (AN, III, 22/25). Lo importante es erradicar la fuente psíquica del sufrimiento:
Algunos samanes y brahmanes
Están entregados a esta clase de disputas
Y mientras tanto se hunden
Sin alcanzar terreno firme.
Udana, VI, 6
La luciérnaga brilla
Mientras no surge el sol;
Pero no bien sale el sol,
Su luz se extingue y no brilla.
Así es el brillo de los dialécticos
Mientras no surgen en este mundo
Los perfectamente iluminados.
No alcanzan la pureza
Ni los que se dedican a la especulación
Ni sus discípulos,
Y, entregados a sus erróneas opiniones,
No se liberan del sufrimiento.
Udana, VI, 10
Al que no suspira por lo que hay en este o en otro mundo, al desasido y desligado, a ése llamo brahmín. Al que está libre de apegos y de incertidumbres por conocer el logro de lo que no es muerte, a ése llamo brahmín.
Majjhima Nikaya, 98
Subhuti, las palabras no pueden explicar la verdadera naturaleza de un cosmos. Solamente la gente común, encadenada al deseo, hace uso de este método de juicio arbitrario.
Sutra del diamante, XXIX
…las especulaciones acerca del mundo son inconcebibles, no han de ser objeto de conjeturas y, si se hiciesen conjeturas sobre ellas, conducirían a la insania y a la angustia.
Anguttara Nikaya, IV, 77
La más ilustrativa a este respecto:
Entonces, el venerable Malukyaputta, al anochecer saliendo de su retiro, fue a donde estaba el Sublime. Después de reverenciar al Sublime se sentó a un lado y le dijo:
“Aquí, venerable Señor, cuando me encontraba retirado en meditación ocurrió el siguiente pensamiento: ‘Estas concepciones especulativas no han sido declaradas por el Sublime, han sido dejadas de lado, rechazadas: ‘El mundo es eterno’ o ‘el mundo no es eterno’; ‘el mundo es finito’ o ‘el mundo es infinito’; ‘el alma es la misma que el cuerpo’ o ‘el alma es una cosa y el cuerpo es otra’; ‘el ser existe después de la muerte’ o ‘el ser no existe después de la muerte’; o ‘el ser existe y no existe después de la muerte’ o ‘el ser ni existe ni no existe después de la muerte’. Estas concepciones especulativas el Sublime no me las ha declarado. Que el Sublime no me haya declarado esto me displace, no lo puedo aceptar. Yo iré al Sublime y le preguntaré acerca de este asunto. Si el Sublime me declara ‘el mundo es eterno’ o ‘el mundo no es eterno’ ... o ‘el ser ni existe ni no existe después de la muerte’, seguiré la vida noble con el Sublime. Pero si el Sublime no me declara ‘el mundo es eterno’ o ‘el mundo no es eterno’ ... o ‘el ser ni existe ni no existe después de la muerte’, abandonaré el entrenamiento y regresaré a la vida laica’.
[…]
“¿Malukyaputta, yo te he dicho así: ‘Ven, Malukyaputta, sigue la vida noble conmigo; yo declararé ‘el mundo es eterno’ o ‘el mundo no es eterno, ‘el mundo es finito’ o ‘el mundo es infinito’, ‘el alma es la misma que el cuerpo’ o ‘el alma es una cosa y el cuerpo es otra’, ‘el ser existe después de la muerte’ o ‘el ser no existe después de la muerte’, ‘el ser existe y no existe después de la muerte’ o ‘el ser ni existe ni no existe después de la muerte’?’”
“No, venerable Señor.”
[…]
Supón, Malukyaputta, un hombre que fuese herido con una flecha bien untada con veneno. Entonces, sus amigos, compañeros, familiares y parientes trajeran un cirujano para quitar la flecha. Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si el hombre, por quien he sido herido, es guerrero, brahmán, mercader o trabajador.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca el nombre y el clan del hombre por quien he sido herido.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si el hombre, por quien he sido herido, es alto, bajo o mediano.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si el hombre, por quien he sido herido, es de tez negra, oscura o clara.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si el hombre, por quien he sido herido, es de tal poblado, pueblo o ciudad.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si el arco, con que he sido herido, es un arco largo o una ballesta.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si la cuerda del arco, con que he sido herido, es de fibra, bambú, tendón, cáñamo o enredadera.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si la vara de la flecha, con que he sido herido, es de un arbusto silvestre o cultivado.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si la vara de la flecha, con que he sido herido, tiene plumas de buitre, garza, halcón, pavo real o cigüeña.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si la vara de la flecha, con que he sido herido, está amarrada con tendón de buey, búfalo, león o mono.’
Y él diría: ‘No dejaré que me quiten la flecha hasta que conozca si la flecha, con que he sido herido, tiene punta común, filosa, curva, de hierro, con diente de becerro o con dardo en forma de hoja de laurel.’”
“Malukyaputta, este hombre moriría sin conocer estas cosas. De la misma manera, Malukyaputta, si una persona diría: ‘No seguiré la vida noble con el Sublime hasta que el Sublime me declare ‘el mundo es eterno’ o ‘el mundo no es eterno’ ... o ‘el ser ni existe ni no existe después de la muerte’. Ese hombre moriría y eso continuaría, Malukyaputta, sin ser declarado por el Tathataga.”
[…]
Tanto si se tiene la opinión de que “el mundo es eterno” como la de que “el mundo no es eterno”, hay nacer, envejecer, morir, pena, lamento, dolor, aflicción y tribulación, cuya aniquilación en este mismo mundo es lo que sí enseño. […] Por tanto, Malukyaputta considera lo que no he explicado como no explicado y como explicado lo que sí he explicado. […] ¿Por qué, Malukyaputta, no lo he explicado? Pues, Malukyaputta, porque no es provechoso para el objetivo, no es fundamental para la vida de santidad, no conduce al desengaño, al desapasionamiento, a la cesación, apaciguamiento, al conocimiento superior, a la iluminación, al Nirvana; por eso no lo he explicado.
Majjhima Nikaya, 63
Y otra, para cerrar:
Monjes, antes y ahora, yo sólo enseño el sufrimiento y la cesación del sufrimiento. Si otros maldicen, recriminan y molestan al Tathagata por eso, éste no se enfada, ni se descontenta, ni se malhumora. Si otros respetan, valoran, honran y veneran al Tathagata por eso, éste no se entusiasma, ni se alboroza, ni goza.
Majjhima Nikaya, 22







4 comentarios:
Perfecto...
Generoso y conciso comentario. Gracias. Pero como diría un boddhisattva, "perfecto sólo es el Nirvana".
A mi también me ha encantado.
Realmente comparto parte de las "verdades" asumidas de los orientales y creo, además, que pueden ser incluso defendidas desde posiciones típicamente occidentales y doy ejemplos.
Cuando dices:
Para mí, lo más sorprendente del plano intelectual de la doctrina budista es que el Buda da a menudo cuenta de una actitud profundamente escéptica, muy inusual en su tiempo y en siglos posteriores, quizá compartida en exclusiva por Lao-Tse y los pirrónicos.
Estoy totalmente de acuerdo y creo que la singular teoría biologicista de la consciencia de Maturana viene a decir grosso modo lo mismo, esto es, que nosotros no nos representamos el mundo sino que tenemos unas capacidades cognitivas que nos posibilitan adaptarnos a él pero que este, en puridad, sigue siendo incognoscible.
Desde esta teoría hablar de la realidad como MAya, como ilusión cognitiva, surge de forma tautológica y en absoluto forzada.
De hecho uno de los proponentes de la teoría, Varela, era budista.
No sé si estás de acuerdo con este enfoque del que simplemente hecho una obertura.
Estoy muy de acuerdo con esa comparación. El Buda del Canon Pali no enseña más que un comportamiento útil, como el del piloto en la alegoría del submarino de Maturana y Varela. Enseña lo que hay que conseguir y cómo guiarse fenomenlógicamente; la explicación racional del proceso que relaciona ambos puntos la considera incognoscible o, en todo caso, inútil para ese objetivo marcado.
El budismo Theravada (el que es fiel al Canon Pali) se parece más a la cardiología o la traumatología que al cristianismo o al islam.
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